Como negro presagio de que se había desatado el confrontamiento, un denso nubarrón se levantaba hacia el infinito y se hacía visible desde la calle Base, los hechos se veían venir dado los anteriores zafarranchos entre las comunidades Yaquis opositoras al Gasoducto y aquellos que buscan legitimar la llamada magna obra que beneficiará a los empresarios de Sonora.
Se habla de un amparo judicial que no se ha respetado, de la probable intromisión de intereses particulares ajenos a la tribu Yaqui, de que nunca existió un plan B y se trastocan los usos y costumbre del pueblo Yoreme; así como de la falta de consulta interna entre los habitantes de las comunidades opositoras al trazo del gasoducto en los linderos de su territorio.
Pero lo único que se constató ahora, y que muchos miembros de la tribu Yaqui lamentan, es el enfrentamiento entre las tropas de la Loma de Guamúchil, y de otros pueblos indígenas, contra la tropa Yoemia de la Loma de Bácum; lucha entre hermanos que ninguno ajeno a la política quisiera ver.
Entre el caserío y la ramada tradicional de las autoridades de la Loma de Bácum, catorce vehículos ardían como testimonio de una lucha en la que relucieron piedras, varas, machetes y armas de fuego de diversos calibres.
Como saldo de la refriega que se re reportó a las 12:30 horas del viernes 21 de octubre, hubo una persona muerta, identificada como Cruz Buitimea Piña, y hasta las tres de la tarde, cuatro personas lesionados con palos, objetos pétreos y balas.
Los lesionados fueron Florencio Flores Álvarez, de 68 años de edad, quien recibió varejonazos en distintas partes del cuerpo; Humberto Anguiz Arvizu, de 41 años, herido a garrotazos y balazo; Dionisio Juárez Valencia, de 60 años, mismo que recibió un tiro de arma de fuego en el hombro izquierdo, y Rufina Suárez Mendoza de 70 años de edad, quien sufrió herida de bala, con entrada y salida, en talón izquierdo.
Desde luego que la presencia de la Policía Estatal, Policía Federal y elementos del Ejército Mexicano no podía faltar, sólo que llegaron después de la tragedia; incluso hora y media más tarde el helicóptero de la Policía Estatal sobrevoló el sitio del encuentro, presenciando el correr de la gente ante los nuevos ataques a pedradas y machetazos.