Con la canícula aún presente y las temperaturas elevadas, los animales domésticos y en situación de calle enfrentan un riesgo mayor de sufrir deshidratación o golpes de calor. La doctora Julieta Alcocer, directora del Refugio Amigos de los Animales, compartió consejos prácticos para que la ciudadanía pueda ayudarles a sobrellevar esta temporada.
El agua es la primera línea de defensa: siempre debe estar fresca y limpia, no solo dentro del hogar para las mascotas, sino también en recipientes seguros en exteriores para perros y gatos callejeros.
Alcocer recordó que los perros no sudan, sino que liberan calor a través del jadeo. Si este se vuelve excesivo, se debe actuar de inmediato: no hay que bañarlos con agua fría. Lo mejor es mojar suavemente su pancita, cabeza y patas para refrescarlos.
Los paseos deben realizarse temprano por la mañana o después de las 5:00 de la tarde, evitando las horas de mayor sol.
En caso de detectar signos de deshidratación, la recomendación es llevar al animal a la sombra, hidratarlo poco a poco y acudir al veterinario. Como medida inicial, se puede ofrecer una pequeña cantidad de suero oral para ayudar a retener líquidos.
Un pequeño gesto puede salvar vidas. Llenar un recipiente con agua, ofrecer un rincón con sombra o adaptar los paseos a las horas frescas son acciones que marcan la diferencia para que tanto las mascotas en casa como los callejeros puedan atravesar el verano de forma segura y con bienestar.