La Inteligencia Artificial (IA) hoy en día es un potente asistente en la investigación porque automatiza tareas como la búsqueda y análisis de literatura, la organización de datos, la redacción y corrección de textos, y la identificación de patrones, aumentando así la eficiencia y precisión de los investigadores, pero si se debe dejar en claro que no sustituye la pericia humana, destacó Saúl Armando Beltrán Ontiveros.
El Director del área de investigación del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la Universidad Autónoma de Sinaloa apuntó que la IA debe entenderse como una aliada que potencia el trabajo clínico y académico al ejecutar tareas definidas con precisión, no como un reemplazo del juicio experto.
Beltrán Ontiveros señaló que el uso de esta tecnología hace un cambio radical entre la eficiencia y la calidad, lo que depende de la manera en cómo el investigador lo está utilizando, en relación con sus necesidades.
Así también la joven estudiante en su experiencia en la utilización de la Inteligencia Artificial indicó que si bien es de gran ayuda esta nueva práctica porque potencia el trabajo, también es necesario tener conocimientos para ser precisos en su uso.