Aunque en los últimos años las mujeres han logrado avances históricos en materia de representación política, aún persisten brechas significativas en el ámbito laboral, económico y social, reconoció María Teresa Guerra Ochoa, presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado de Sinaloa.
Sin embargo, Guerra Ochoa señaló que todavía existen temas pendientes relacionados con la igualdad de oportunidades, la seguridad y la estabilidad jurídica de las mujeres, especialmente en zonas rurales.
“Las mujeres del sector rural siguen siendo las más pobres, las que muchas veces son excluidas de la tenencia de la tierra, de la propiedad y de la seguridad jurídica”, advirtió.
En el marco de la asamblea “Avances de la agenda de las mujeres en el Congreso Federal y en el Congreso Local”, la legisladora destacó que aún se registran casos de discriminación laboral, sobre todo hacia mujeres embarazadas, además de brechas salariales y mayores índices de desempleo femenino.
“Todavía hay centros de trabajo donde se discrimina por razones de embarazo. La desigualdad salarial golpea más a las mujeres y también el desempleo”, señaló.
En ese sentido, enfatizó que las mujeres que ocupan cargos públicos tienen la responsabilidad de impulsar el fortalecimiento de los derechos de quienes no forman parte de la clase política, en especial las jefas de familia que sostienen sus hogares.
“Las mujeres que tenemos cargos públicos estamos obligadas a reforzar el fortalecimiento de los derechos de quienes no están en ningún cargo, las mujeres de a pie que son el sostén de sus familias”, subrayó.
Si bien reconoció avances en la presencia femenina en instituciones públicas y algunos gabinetes municipales, consideró que el sector privado sigue siendo el espacio donde más debe impulsarse el empoderamiento económico y profesional de las mujeres.
“El empoderamiento también tiene que llegar al sector privado. Las mujeres deben ser gerentas, directoras generales, quienes impulsen la economía”, apuntó.
Finalmente, resaltó que más del 56% de la matrícula universitaria en Sinaloa está compuesta por mujeres, muchas de ellas con estudios de posgrado y especialización, lo que demuestra que la preparación ya no es una barrera, sino un motor para la transformación social.