Desde el amanecer del 28 de octubre, entre rezos, velas encendidas y el sonido de la Banda Sinaloense, los fieles se congregaron en el Parque Mirador de Badiraguato para festejar a San Judas Tadeo, el santo de las causas difíciles, donde la figura más grande del mundo se encuentra.
Lo devotos continuaron llegando el resto del día, algunos avanzaron lentamente por las escaleras que conducen al mirador, de rodillas, cumpliendo promesas o pidiendo favores. El calor no fue obstáculo para la multitud que, con figuras en mano, flores y camisetas verdes, llenó la explanada frente al su monumento.
El alcalde de Badiraguato, José Paz López Elenes, destacó que esta festividad se ha convertido en una de las más importantes del año, no solo por su significado religioso, sino también por el impulso turístico que representa para la región.
“Es muy importante la celebración de San Judas Tadeo, puesto que aquí se encuentra la escultura más grande del mundo. Recibimos gente de todo México y también del extranjero. Esta noche, como cada año, el parque durmió abierto; es la única del año que se mantiene así, porque los fieles velan y se desvelan junto al santo”, expresó el presidente municipal.
López Elenes subrayó la participación de grupos musicales, danzantes de Los Mochis y Coahuila, así como la tradicional misa oficiada por el párroco José Ricardo Castillo, quien encabeza la ceremonia principal del día 28.
Entre los fieles, las historias de fe se entrelazaron con lágrimas y agradecimientos.
Alicia Acosta, devota desde sus primeros recuerdos, viajó desde Monterrey para cumplir un sueño, visitar a su máxima figura de fe.
“Para mí es un sueño. San Judas me ha cumplido muchas peticiones. Aunque las cosas no salgan como uno espera, hay que seguir teniendo fe, porque él siempre cumple”.
Araceli Cervantes llegó acompañada de ocho familiares para agradecer los favores recibidos.
“Venimos a dar gracias y a pedir por mi esposo. Desde hace años tengo fe y todo lo que le he pedido me lo ha concedido”.
Y Luis, llegando desde Mazatlán, subió las escaleras de rodillas tras un viaje lleno de tropiezos para agradecer el acompañamiento de San Judas en cada reto de la vida.
“Se me tronó una llanta, tuve problemas en el camino… pero cada escalón que subía me acordaba de todo eso y decía: no me va a volver a pasar. Siento que San Judas está conmigo”.
Se estima que por lo menos 5 mil visitantes llegaron a El Parque Mirador y se tuvo una derrama económica de aproximadamente 3 millones de pesos.
Mexicanos y extranjeros, disfrutaron de música, gastronomía, danzas y plegarias, donde Badiraguato volvió a convertirse en el epicentro de la devoción a San Judas Tadeo.
Una celebración que, más allá de la fe, une a familias, comunidades y visitantes en una misma esperanza.