Manuel y las cuatro horas de Peña Nieto en Sinaloa

Por Redacción

Manuel y las cuatro horas de Peña Nieto en Sinaloa
Enrique Peña no traia zapatos para pisar el lodo de Navolato, y no lo pisó. Sabía de las inundaciones por el huracán Manuel en Sinaloa, de los que perdieron su casa, de quienes hoy no tienen ni qué comer, de los 431 milimetros de agua. De la idea general o exacta que le dan sus funcionarios, el gobernador o el alcalde. El Presidente, a quien le reclamaban en las redes sociales haber visitado Acapulco, y no Sinaloa, en su gira de cuatro horas solo vio desde la ventanilla del helicóptero puma o desde la camioneta suburban. Aunque Peña sí palmeó espaldas, estrechó manos, preguntó y escuchó. Ánimo fue la palabra que les dijo y repitió Peña Nieto. Aun con las horas de espera para los navolatenses concentrados en lo que hasta el miércoles era la central camionera, o antes en el albergue de la UAS donde más se recibieron afectados por las lluvias, Peña Nieto es recibido con algarabía, con aplausos, con gritos. Lo interrumpen incluso para decirle que allá, en las vallas impasables por el Estado Mayor, no los ha saludado. El gobernador López Valdez dijo que él estuvo en el ojo del huracán y que en Sinaloa ya se estaba haciendo la tarea, no esperar la ayuda del gobierno federal sino hacer la parte que toca. Ahora, a cuatro días del impacto de Manuel y sus cuantiosas lluvias, ya se vieron todas las imágenes: la inundación, el agua hasta el cuello, el rescate, los muebles en la calle, el alimento y...la visita presidencial, que a entender de muchos se necesita para cerrar el ciclo, aunque todo esté todavía por hacerse.

Más en Lo relevante

Más en Lo relevante

PROGRAMAS

Reporteros Pro

NOTICIAS