De enfermera de Oncología a paciente de cáncer de mama

Por Maria Celeste

De enfermera de Oncología a paciente de cáncer de mama
Sabía exactamente cómo ayudar a los pacientes; las necesidades que tendrían en cada parte del proceso; y el momento en el que seguramente sería requerida, era pues, la enfermera que aplicaba diariamente las quimioterapias en el Hospital de Especialidades número 1 del IMSS. A través de sus cuidados y durante 13 años, pasaron miles de pacientes, la mayoría de cáncer de mama, quienes acudían a recibir tratamiento y a quienes hasta ese entonces, había ayudado a curar. Fue justo en el aniversario de su boda, cuando Gloria Inzunza Aguilar recibió el diagnóstico de comedocarcinoma doctal infiltrante. Tras la extirpación de su seno izquierdo, y la aplicación de seis quimioterapias y veinticinco radioterapias, Gloria, aunque lo imaginaba, nunca supo a ciencia cierta lo difícil que era enfrentar el cáncer, hasta que le pasó a ella. Pero esta valiente mujer no detuvo su vida, ni siquiera para tomar aliento, continuó con todo, su trabajo, su familia compuesta por su esposo y sus tres hijos, e incluso, con sus estudios de la Especialidad de Enfermería, pues hasta ese entonces era enfermera auxiliar, a la cual acudía puntualmente todos los sábados. Y en ese lapso, sabía, a través de las numerosas historias que había conocido, que eran muchas las personas que no lograban superar ese mal, del cual se habla de un antes y un después, sólo una duda la embargaba, ¿podría ella hablar de un después? Finalmente sus esfuerzos valieron la pena, pues superó el cáncer y debido a su compromiso con los estudios y a que nunca éstos se vieron interrumpidos, sus compañeros le otorgaron el honor de nombrar la generación con su nombre. Sin embargo, la vida le tenía preparada otra prueba aún más difícil, pues su primera nieta Kelly, sobre la cual giraba la alegría del hogar, padecía cáncer en el cerebro. Gracias a la detección oportuna, a sus tratamientos y a su gran fé en Dios, Gloria ha logrado superar cada una de los obstáculos que la vida le ha impuesto, terminó sus estudios y ha logrado mantener junto con su esposo, su familia unida. A casi 15 años de haberlo padecido y estando ya jubilada, con orgullo puede hablar de ello y lo que representó en su vida, vida que ahora tiene y que puede disfrutar con su familia donde incluso, puede hablar del futuro, al cual desea puedan llegar todas aquellas mujeres a quienes se les detecta este mal.

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