Luego de ser baleada en la cabeza, vive para contarlo.

Leslie sigue en camino de recuperación, construye sueños y va tras sus metas.

Por Damaris López

Una bala disparada por militares entró por el lado parietal izquierdo de su cabeza, atravesó parte de su cerebro y la ojiva quedó alojada en el lado derecho, hoy a tres años del trágico suceso, Leslie vive para contarlo. Poco recuerda la noche del 13 de febrero de 2011, como cualquier adolescente salió a pasear con sus amigos, estaban a punto de llegar a su casa en el Fraccionamiento Nakayama pero en su camino influyó un retén de militares, para ello todo se nublo. Para Leslie fue como si pasara un día, pero en su familia las semanas estuvieron llenas de angustia. Leslie Abigail Escobedo Niebla y su madre Marbella Niebla llegan juntas al Centro Estatal de Rehabilitación del DIF Sinaloa, donde desde hace dos años la joven recibe terapias que la ayudan a recuperar la movilidad. Una bala le cambio la vida, pero Leslie Abigail recuperó sus sueños, terminó la preparatoria abierta y estudia los fines de semana licenciatura en trabajo social. Asegura ser afortunada, estar con vida y tener el apoyo de mucha gente, incluso de la propia Sedena que en su momento asumió los gastos de las operaciones en Guadalajara y Distrito Federal para retirar finalmente la ojiva alojada. El suceso provocó impacto social, se abrió expediente penal 215/2011, con datos reservados por SEDENA durante 12 años. También la Comisión Nacional de Derechos Humanos inició una investigación con folio 047-2011 con fecha 14 de febrero de 2011, la familia fue notificada que un militar recibió castigo por el suceso, sin embargo no tiene mayores datos. Leslie Abigail Escobedo Niebla no quiere guardar rencores, prefiere concentrarse en seguir el camino y alcanzar sus metas.

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