Abandonan a bebés en un buzón

Millones de niños son abandonados actualmente en todo el mundo en condiciones inhumanas ¿Puede entonces un buzón ser su salvación? La respuesta es sí.

Por Olivia Guzon

Abandonan a bebés en un buzón
Abandonar a un bebé en un buzón puede sonar como algo horrible, pero cuando se sabe que el otro lado lo están esperando con cuidados y atención que probablemente la madre no puede darles, la imagen es muy diferente.

Millones de niños son abandonados actualmente en todo el mundo en condiciones inhumanas: envueltos en bolsas de plástico, tirados en botes de basura, arrojados al excusado, o dejados en los estacionamientos de parques u hospitales. ¿Puede entonces un buzón ser su salvación? La respuesta es sí.

Tanto en Europa, África y algunos países de Latinoamérica existen estos peculiares buzones que permiten a madres dejar a sus bebés de manera anónima para que éstos sean cuidados por organizaciones civiles que se dedican a su cuidado y adopción.

“Door of Hope” (Puerta de Esperanza) es uno de estos buzones. Situado en Sudáfrica en una iglesia baptista, cuenta con sensores que alertan a la ahora multicultural familia de voluntarios que trabaja para cuidar a todos los pequeños que llegan, no sólo a través del buzón sino también por parte de hospitales y la propia policía que los encuentra usualmente abandonados en calles y baños.

Aunque cuando inició, en 1999, su misión fue criticada, pues algunos miembros de la población consideraban que en vez de ayudar promovía el abandono, la organización asegura que sólo el 10 por ciento de los niños bajos sus cuidados han llegado a través del buzón. En los 18 años que “Door of Hope” lleva funcionando ha salvado a más de mil 500 niños de morir por desnutrición, calor, frío, o peor a causa de animales en Johannesburgo.



Si bien en esa época las estadísticas ya eran alarmantes, entre 40 y 50 niños abandonados al mes en el país africano, hoy en día el número se encuentra arriba de 200; por lo que se considera que más de 2 mil 500 niños son abandonados al año en Sudáfrica.

La idea del buzón no es nueva, desde la Edad Media existía el mismo concepto bajo el nombre de “torno”, el cual era instalado en iglesias y conventos con el mismo objetivo. En la década del 2000, la idea del buzón se extendió de nuevo en varias ciudades europeas, aunque con el sugestivo nombre de “Baby Box”.



El problema del abandono de bebés va mucho más allá del hecho de no tener padres, está ligado de manera intrínseca a la pobreza extrema, la drogadicción y el abuso sexual, ya que en muchos casos las madres viven en situaciones deplorables y consideran que no podrán hacerse cargo de ellos, por ello los abandonan donde puedan ser encontrados. Por otra parte, se encuentra el lado más triste de la situación, aquellos casos en los que los padres están completamente deshumanizados ante la posibilidad de que los bebés mueran e incluso buscan que ese sea el resultado, dejándolos en botes de basura, por ejemplo, donde tristemente a veces no son encontrados hasta que ya es demasiado tarde.



Incluso más alarmante es el elevado número de infanticidios en África. El estudio “Diferencias de género en el homicidio de neonatos, bebés y niños menores de cinco años en Sudáfrica”, publicado en el 2009 en la revista médica Plos Medecine, reveló que de una muestra de 478 infantes menores de 5 años encontrados muertos, el 95 por ciento fue asesinado. El 74,4% de las víctimas eran menores de un año y más de la mitad eran neonatos, es decir, tenían menos de 27 días de vida.

La desesperación de los padres en situaciones de pobreza o bajo el abuso de sustancias estupefacientes pone a los bebés en un terrible peligro, siendo los primeros seis días de vida el periodo en el que corren más riesgo de ser asesinados y/o abandonados.

En México, la situación también empieza a salirse de control. De acuerdo con un informe del INEGI, en 2015 más de 30 mil niños y adolescentes habitan en orfanatos o casas hogar, mientras que la Red por los Derechos de la Infancia advierte que existen al menos otros 29 mil menores sin cuidados familiares ni institucionales, es decir en la calle. Cabe señalar que esto es un gran incremento desde el censo del 2010 el cual registró sólo a 19 mil 174 menores huérfanos internados en casas hogar.

El abandono de menores es algo también común, tan sólo este 11 de abril un recién nacido fue abandonado en una iglesia en Monterrey, mientras que en años anteriores casos han llegado a los medios de comunicación de bebés abandonados en cajas de zapatos o bolsas de plástico, así como entre la basura o en baldíos.

Ante esta situación, un buzón de esperanza no suena nada mal, ¿no creen?

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