Un cuento cada tarde para que los niños olviden el confinamiento

La necesidad que tienen los niños de lidiar con su aburrimiento

Por Concepción Soto

Un cuento cada tarde para que los niños  olviden el confinamiento

Todos los días poco después de las tres de la tarde, el pequeño Patricio se evade del confinamiento saliendo a su balcón a esperar a su amigo Percibald, quien a través de un altavoz le cuenta cuentos a él y a sus vecinos en el barrio de Tlatelolco, en la Ciudad de México.

El cuento diario que lee todos los días desde hace dos meses busca que los niños, usando su imaginación, puedan salir del encierro al que los ha condenado la COVID-19, que suma en México más de 300.000 contagiados y 35.491 fallecidos.

La idea nació de la inquietud de atender las necesidades de la niñez que produce el encierro de esta cuarentena y, cada día, se ha ganado a más y más pequeños que quieren verlo, escucharlo y pedirle cuentos en este popular barrio capitalino.

"Nos olvidamos o dejamos en la sombra que los niños tienen sus necesidades y su propia manera de sentir y pensar el mundo", dice este martes a Efe el arquitecto Percibald García.

Cuenta que un día, en medio del encierro, se percató de la necesidad que tenían los niños de lidiar con su aburrimiento e inspirado en sus recuerdos de infancia, se dio cuenta de que a través de la lectura podría ayudar a sus pequeños vecinos a desconectar su mente por unos minutos.

En el altavoz suena una canción del cantautor mexicano Cri Cri, lo que augura que en breves minutos comenzará "De la casa a la Plaza: narraciones para Tlatelolco", el proyecto que Perci, como lo conocen en estos grandes bloques de edificios, ha creado en la pandemia.

Pequeñas cabecitas comienzan a salir de los balcones y saludan a distancia a "su amigo el cuenta cuentos".

Patricio y su mamá, Fernanda Silva, viven en uno de los edificios de Tlatelolco y desde el 17 de marzo prácticamente no han salido, por lo que esta experiencia ha marcado un antes y un después en medio del encierro.

"Es algo súper positivo porque fomenta en los niños salirse un poco del estado mental de estar encerrados de su casa", explica a Efe Fernanda.

En los dos meses que ha durado esta iniciativa, Patricio ha sido un habitual oyente de los cuentos, pero ahora que Fernanda ha tenido que volver al trabajo, la amenaza de ya no escuchar más historias le hizo regalarle a Percibald un dibujo de Aladín en señal de agradecimiento.

"Esa fue su preocupación y por eso le hizo el dibujo a Perci por si un día ya no podía estar", cuenta Fernanda.

Con información de Efe noticias

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