Emerge una "pequeña ciudad" en medio de la Colonia Las Quintas

Cada vez hay más casitas y caminos...

Por Concepción Soto

La gente le ha llamado de diferentes formas: ”La Aldea de los Pitufos”, “Jardín Mágico” o “El Árbol De Las Hadas y Duendes” y es que desde el ángulo que se le vea, este tramo del camellón central del Bulevard El Dorado, en la colonia Las Quintas, llama la atención.

Y si...irradia algo, tal vez si sea algo mágico, porque los adultos se trasladan a su infancia y los niños se sienten personajes de sus cuentos favoritos.

Y precisamente en los cuentos de Disney está inspirado este particular jardín.


Ahí se puede observar por ejemplo el barco pirata de Peter Pan, la madre naturaleza de Pocahontas, el dragón que cuida a la princesa del castillo, una de las plantas de Ávatar e incluso -para asombro de los adultos- ahí está un símil de “La Flor Cadáver”, si, la flor más enorme y maloliente del mundo.


Al autor de ésta obra, Gilberto Osuna Bojórquez, hay gente que lo define como un artista urbano, tiene el arte en las venas y si...el espiritu infantil en su esencia.


Gilberto cuenta que la idea empezó cuando la pandemia paralizó al mundo y confinó a la gente en sus casas. Se le ocurrió que con material de la naturaleza -basura de los árboles dice el- podía hacer casitas en diminuto.


Y así empezó: dos casitas y luego otra más y luego un barco y luego un hongo emulando la casa de los pitufos... y las ideas iban fluyendo junto con las sugerencias de la gente que iba a ver la pequeña aldea.


Son pedazos de palmera, algunos trozos de madera, corteza de árbol, hojas, tela, bisutería, lona y todo lo que para mucha gente puede ser basura, Gilberto lo imagina adornando una casita... unas piezas de dominó invertidas simulando unas piedras que marcan un camino.


El dragón es de las piezas más grandes y que llaman particularmente la atención por su realismo. Es una figura que se le ocurrió a este artista, a raíz de que una familia le pidió una decoración medieval para una habitación y el elaboró, entre otras cosas, unos dragones.


Ese si que requirió paciencia,  una semana de trabajar la resina, papel maché, alambre, tela, pintura y barniz; que por cierto es en lo que si se gasta, toda la pequeña ciudad ha requerido comprar varios botes de pintura y Gilberto ha tenido un valioso espaldarazo para sufragar los gastos.


La ciudad seguirá creciendo y requerirá de servicios como alumbrado público. Gilberto anhela poder contar con el permiso del ayuntamiento para tener energía eléctrica desde uno de los postes e iluminar la villa, para que se vea mágica...una vez que oscurezca.


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