Cambio de horario, la polémica que vuelve dos veces al año

En la mayor parte de Sudamérica, Centroamérica, África y Asia, los países más cercanos a la línea de ecuador no ven razones para hacer el cambio porque las diferencias de sus horas de luz y oscuridad son mínimas a lo largo del año.

Por Concepción Soto

Cambio de horario, la polémica que vuelve dos veces al año

Es muy probable que este mes de octubre sea la última vez que se ajusten los relojes en toda la Unión Europea, una medida que pone fin al cambio de horario. Muchos son los países que están o han estado sumergidos en esta larga polémica.



La decisión llega luego de que un 84% de los ciudadanos europeos votara a favor de dejar de cambiar la hora el último domingo de marzo y el último domingo de octubre. Aunque el Parlamento Europeo aprobó la iniciativa que tendría que entrar en vigor en 2021, los países miembros aún no han tomado una decisión sobre con qué horario quedarse, el de invierno o el de verano.


La polémica se reaviva dos veces al año y, aunque el 84% de los participantes (4.6 millones) en la encuesta impulsada por Bruselas apuestan por dejar de tocar los relojes, existe cierta polarización respecto al tema y hay al menos un 20% partidario a seguir con esta práctica.



¿PARA QUÉ SIRVE CAMBIAR LA HORA CADA SEIS MESES?.


Pero esta no sería la primera vez que un país decide dejar de adelantar o retrasar la hora. En América Latina, por ejemplo, algunos países como Argentina o Brasil dejaron de hacerlo debido al supuesto ahorro energético que supone. Sin embargo, esta decisión no ha resultado exitosa en Chile, que regresó al cambio de horario solo un año después de haberlo eliminado.


Los expertos indican que ajustar el reloj sirve para adaptar nuestra actividad a las horas a las que amanece y anochece, que varían a lo largo del año, y así aprovechar mejor la luz natural del sol.


Con este aprovechamiento, los partidarios aseguran que cambiar la hora supone un ahorro energético, pero esta motivación ha ido perdiendo cada vez más peso al no existir datos actualizados que demuestren porcentajes significativos de ahorro.


“Si el primer argumento que era el ahorro energético ya no tiene tanto peso, pues nos hemos empezado a fijar en otros aspectos y la salud es uno de ellos”, asegura a Efe María Rol, profesora de Fisiología y codirectora del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia (al este de España).



¿CÓMO AFECTA EL CAMBIO DE HORA A NUESTRA SALUD?.


Según Rol, el cambio de hora supone una alteración al sistema circadiano, que controla el sueño, por lo que sería mejor que esta práctica dejara de llegar cada seis meses a nuestras rutinas.


Se trata de un desajuste de nuestro reloj biológico, una especie de jet lag que puede durar de días a semanas, según indica la experta.


A lo que añade que las horas de luz y oscuridad están relacionadas con este reloj interno que envía señales para mantenerse en sintonía con el ciclo sueño-vigilia.


Pero no todas las personas son igual de sensibles. Rol asegura que influye la edad y el cronotipo de cada uno siendo los niños y los adultos mayores quienes lo se resienten más.

“Hay personas que ya tienen tendencia a la vespertaneidad,  a retrasar su reloj, y otras que son más matutinas, entonces todo lo que vaya en el mismo sentido que tu tiempo interno siempre te resulta más fácil”, agrega.

Para la Sociedad Española del Sueño, mantener un ritmo regular es fundamental para la salud por lo que su posición es clara: no al cambio de hora. Y apuestan por el de invierno.

“El horario de invierno facilita tener más horas de sueño y un despertar más natural que coincide con el amanecer”, explican a través de un documento.

En cambio, si hubiera un horario de verano permanente, en los meses de invierno habría falta de luz por la mañana y en los de verano un exceso de luz por la noche, una situación que desajusta los ritmos cicardianos y facilita la aparición de enfermedades como la obesidad, el insomnio y la depresión, según indican.

¿TODOS LOS PAÍSES CAMBIAN DE HORA?.

Muchos países comenzaron a adelantar los relojes en el verano durante la Primera Guerra Mundial, con el objetivo de reducir el consumo de carbón. El cambio de hora se fue aplicando intermitentemente a lo largo de los años y según cada país. Pero la crisis provocada por el incremento en los precios del petróleo en 1974 provocó que gran parte lo adoptara de forma continuada desde entonces. 

A la fecha, esta práctica es común sobre todo en América del Norte y Europa, pero no todos cambian la hora de sus relojes dos veces al año. En la mayor parte de Sudamérica, Centroamérica, África y Asia, los países más cercanos a la línea de ecuador no ven razones para hacer el cambio porque las diferencias de sus horas de luz y oscuridad son mínimas a lo largo del año.

“La propia geografía del país y que la hora del amanecer y el atardecer vaya avanzando de forma diferente en función de la longitud y la latitud influye en qué es lo que puede ser más adecuado para una zona geográfica concreta”, explica Rol.

Países como Argentina y Brasil solían ajustar su hora dos veces al año, pero dejaron de hacerlo por motivos de ahorro energético.

En medio de la crisis energética que golpeó a Argentina en 2007, se optó por recurrir a los relojes como salvavidas. Fue en 2009 que el gobierno cambió la hora en verano para extender las horas de luz y ahorrar energía, pero el impacto de la medida no se vio reflejado en las tarifas de consumo. El cambio de hora resultó irrelevante y hoy en el país sudamericano ya no se ajustan los relojes dos veces al año.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro tomó la decisión de suspender la aplicación del horario de verano, según él porque la medida no estaba cumpliendo con el ahorro esperado de energía.

 Hasta abril de 2019, los brasileños estaban obligados a adelantar una hora sus relojes con la intención de aprovechar la luz y ahorrar energía. Sin embargo, el portavoz del gobierno dijo que, en una encuesta realizada por el Ministerio de Minas y Energía, el 53% de los entrevistados solicitó que no se continuara aplicando el horario de verano, instituida en el país en 1931 por el entonces presidente Getulio Vargas.

En Chile la iniciativa de suprimir el cambio de horario y quedarse con el de verano no convenció aunque se puso en práctica durante un año. Los padres se quejaron de tener que llevar a sus hijos a la escuela cuando todavía estaba oscuro en los meses de invierno. Es por eso que, desde 2016 volvieron al cambio de hora estacional, primero solo durante tres meses y luego durante cinco.

Lo que sucedió en Chile podría estar asociado a motivos culturales, tal como explica Rol, ya que el invierno conlleva connotaciones negativas al asociarse con la oscuridad.

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