..orgullo animal

Cada vez son más los rostros conocidos que presentan a sus animales públicamente. Lejos de considerarles “mascotas”, les sienten como familia, porque el amor no entiende de especies. Un ejemplo en pro de la defensa animal.

Por Concepción Soto

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Dicen que los animales y sus humanos se parecen, quizás por eso Noa  resulta tan fotogénica como Gotzon Mantuliz. Se trata de una braco de Weimar que comparte vida con el diseñador, modelo, colaborador, presentador de televisión, y aventurero español. ”Es buenísima. Nos hacemos fotos como un juego desde cachorra, así que ahora es una modelo profesional”, asegura. 


Comparten todos los momentos que pueden. Tantos, que no faltó el día de su boda e, incluso confiesa que “me compré una furgoneta para viajar más juntos. Las únicas veces que nos separamos es cuando tomo un avión porque es muy traumático para los animales”.



La elegancia no está reñida con el deporte, por eso Noa es una gran aficionada. Prueba de ello son sus magníficas fotografías y videos nadando juntos en el mar, caminando por la montaña o descansado en la playa. 



Convertida en estrella de Instagram, Gotzon asegura que “es increíble el cariño de la gente. Nos paran para abrazarla y hacerse una foto con ella”.



Se define como “madre perruna”. Así es la escritora y actriz Nuria Gago; y su “hija”, una caniche canela de apariencia de peluche, llamada Rita. 



Lo suyo es una relación materno filial que no entiende de especies y ella, que maneja las palabras como nadie, de tanto amor no puede expresarlo. ”Es mi compañera inseparable, me acompaña emocionalmente y me sostiene, y yo a ella. La quiero tanto que no sé explicarme”, relata.



Como familia que son, intentan hacerlo todo juntas, por eso Rita le acompaña incluso en las firmas de libros. “En los rodajes, prefiero que se quede en casa y, si son muchas horas, alguno de mis maravillosos amigos le hace compañía”, destaca. 



De ojos tan grandes como su humana, los admiradores de Rita se cuentan por miles.  “Mucha gente me dice: te sigo en Instagram por Rita. Si sus monerías ayudan a que el día de alguien termine con una sonrisa, me siento feliz”, asegura.



Nuria le dedica auténticas declaraciones de amor y destaca que, junto a Rita, “la ternura se me ha desarrollado más y he conectado con el respeto a todos los seres. Gracias a ella hace más de tres años que no como carne”.




EL MARAVILLOSO MUNDO FELINO.



Nadie mejor para hablar de gatos que el historietista José Fonollosa, ya que algunos de sus trabajos se inspiran en las divertidas historias de los suyos:  Rufa, Belfi y Toñín y, como asegura, “no se podrían quejar porque si alguien queda mal en mis tiras, son los humanos”.



Se considera padre consentidor de su actual compañero de piso, Toñín, quien ocupó su casa y también su corazón. Fue rescatado de la carretera por una amiga, arrastrándose con una pata rota cuando era un cachorro. 



Ahora Toñin es “mitad musa, mitad estorbo en mis horas de trabajo. Tiene esa costumbre de dormir sobre lo que hago. Con los años he aprendido a pintar con un ojo en el papel y otro en las pinturas, por si el gato tiene ganas de liarla”, asegura.



En sus redes sociales puede verse a Toñín  durmiendo durante las horas de trabajo de su humano; por eso no le falta razón cuando dice que de su gato ha aprendido “que cualquier momento es bueno para echarte una siesta”.



Un día la actriz María Esteve vio un anuncio en prensa de adopción animal. La citaron en un descampado al anochecer y allí comprobó que en realidad se trataba de un hombre que traficaba con animales. 



En un trasportín pequeño tenía hacinados a ocho cachorros de perro en muy mal estado pero María solo llevaba dinero para poder comprar dos. 



Uno era Boquerón, su actual perro, y el otro Ulises, que se quedaron unos amigos. “Estaban llenos de pulgas y Boquerón se llevó la peor parte. Tenía una enfermedad autoinmune por sus malas condiciones. A partir de ahí comenzó la lucha por salvarle la vida porque parecía que no íbamos a recuperarle. Ha estado ingresado muchas veces y sometido a tratamientos, pero ahora está controlado. Tiene mucha fuerza y siempre te transmite calma”, comenta.



Así empezó su historia, una de amor incondicional porque, como ella proclama, “yo no soy sola, somos Boquerón y yo juntos. Vamos en el mismo pack”. 



El pequeño Boquerón es feliz a su lado y cuando su enfermedad no se lo permite y está cansado, lo lleva en brazos en una mochila para seguir recorriendo el mundo juntos.



Para María el mejor momento del día es despertarse y darle los buenos días, entonces Boquerón salta a su cama tan entusiasta de la vida como es ella. Y así puede vérsele en sus redes sociales mientras corre junto a María en el campo o escucha atento los libros que esta le lee.



 “No tengo vida para darle las gracias por todo lo que me da, por ofrecerme sus mimos y provocarme momentos donde me muero de la risa. Aprendo lo que es el amor puro e incondicional”, destaca.




DANDO VOZ A LOS ANIMALES.



Las redes sociales son un buen instrumento para sensibilizar y dar visibilidad al tema animal. Consciente de ello, Nuria Gago aboga por el endurecimiento de las penas contra la violencia hacia los animales. A diario difunde casos de ayuda y busca hogar a quienes lo necesitan.



Quien vive de cerca el abandono animal es Fonollosa. Él, tan humilde, dice venirle grande la palabra “persona comprometida”, pese a su labor de voluntario en la protectora SPAX de Xátiva. 



Sobre ella se basan sus trabajos “Refugio” y “Vuelta al refugio”; y asegura que “los pilares básicos ya se saben desde hace mucho; esterilización, identificación, información y fomento de adopción. A partir de ahí, los pocos casos que habría de abandonados y/o perdidos, podrían atenderse como merecen”.



Por su parte, Esteve se muestra preocupada por la falta de conciencia y asegura que “el ser humano es muy soberbio, piensa que únicamente vale su vida. Los animales son seres vivos que sienten y tienen alma. A quienes tienen un mal gesto hacia ellos no les quiero cerca”. Conocedora de la falta de recursos, la actriz a menudo colabora con asociaciones, santuarios y refugios.



A O’Dogherty Lía le ha convertido en portavoz de la protección animal y no se cansa de proclamarlo. Mientras, esta le enseña a disfrutar de las pequeñas cosas. 



“Cuando la veo pasarse una hora con un palo en el parque pienso: Mira qué sencillo es todo”; puntualiza. 

Esa misma pasión por los animales y sus conocimientos de diseño gráfico, hicieron que Mantuliz creara la marca ecológica Hakaö, con la que destina ayudas económicas para causas medioambientales y animalistas.


“Tener un animal es una responsabilidad. Adquieres un compromiso para unos próximos quince años... que ojalá fuesen más. Hay miles de animales con una triste historia detrás deseando que les quieran”, señala.


Asimismo, proclama que se deberían endurecer las leyes contra el maltrato porque “no puede ser que los responsables sean sancionados con una pequeña multa. Quien maltrata a un animal no es buena persona”.


Un compromiso que Esteve insiste en recalcar porque “hay que quererlos de verdad y entender que pueden incurrir en muchos gastos por posibles enfermedades”.


Y es que para O’Dogherty “todo pasa por la educación. A mí antes me parecía normal la expresión “comprar un perro”. Hoy entiendo que no está bien porque no son mercancía para comercializar. Debemos educar en el amor animal”.


Hecho en el que coincide Fonollosa cuando confirma que “campañas de información y una legislación menos tibia, mejoraría la vida de muchos animales”.


La necesidad de facilitar su acceso a más espacios públicos, como sucede en cada vez más países desde hace muchos años, es algo en lo que incide Nuria Gago, pero además “dejar de torturarles en festejos o plazas de toros, ayudar a protectoras, prohibir la caza... Pero soy optimista, las nuevas generaciones toleran cada vez menos estas crueldades. A muchos niños les cuesta comer animales”.


A esta violencia se suma la de quienes presumen de ella difundiendo videos perturbadores. “Hay que tener pocas luces para hacerlo, y menos para publicarlos. Con eso al menos conseguimos identificarlos. Tenemos que denunciar sin miedo”, incide O’Dogherty.


Para Fonollosa “hay auténticos energúmenos que hacen atrocidades. Algunas las vemos y otras se quedan en su intimidad. Pero también hay muchísima gente que se desvive por los animales y son anónimos. Prefiero pensar que somos cada vez más”.


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