La dermatitis atópica, una enfermedad crónica con cada vez mejor tratamiento

Se estima que en Latinoamérica entre el 5 y hasta el 30 % de los adolescentes la sufren

Por Concepción Soto

La dermatitis atópica, una enfermedad crónica con cada vez mejor tratamiento

La dermatitis atópica no solo es una enfermedad infantil, sino que puede llegar a afectar al 30 % de los adolescentes en Latinoamérica y el 15 % de los adultos no la acarrean desde la infancia, pacientes para los que cada vez hay tratamientos más específicos que alivian los síntomas.

"La persona sufre una enfermedad que es crónica, pero que tiende a exacerbarse y ocurre lo que llamamos los brotes con mucha picazón y afectación importante a su calidad de vida", explicó a Efe el pediatra e inmunólogo panameño Luis Fernando Sarmiento.

Catalogada como una enfermedad inflamatoria, afecta a la piel que cursa con prurito (picor) y puede llegar a ser muy intenso hasta el punto de afectar considerablemente la salud física por la escamación que produce el consiguiente rascado, además de la psicológica.


DOS DE 10 ADOLESCENTES

Los expertos apuntan que al menos dos de cada 10 adolescentes en la región padecen esta patología de base genética que se produce por una alteración de los mecanismos de la función barrera de la piel, facilitando la sequedad de la misma, junto con un sistema inmunitario irregular que provoca los brotes de inflamación.

"Si una persona tiene dermatitis atópica, su hijo tiene dos veces más probabilidad de padecerla que la población general, y si ambos progenitores la padecen, entre tres y cinco veces más", comenta Sarmiento, gerente médico de Sanofi Genzyme en el área de inmunología para Centroamérica, El Caribe y Ecuador

En una entrevista virtual desde Panamá, subraya además que la exposición a un ambiente determinado en los primeros años de vida puede llevar a la aparición de la enfermedad.

Así, un bebé que presente alguna alergia alimentaria o dermatitis atópica en los dos primeros años de vida puede mantener esa enfermedad hasta la edad escolar, y aproximadamente el 50 % de los niños dejarán de sufrirla cuando lleguen a la adolescencia.

La dermatitis también puede venir asociada a síntomas respiratorios como el asma o la rinitis alérgica, enfermedades que pueden coexistir en un mismo paciente.

Y no solo está relacionada con otras morbilidades o dolencias del tipo alérgico, sino que las infecciones cutáneas son más frecuentes, como las provocadas por virus como el molusco contagioso o el herpes, bacterias como el estafilococo dorado, u hongos como el que provoca la caspa.

"Los casos que persisten en la adolescencia suelen ser más severos y continuar más allá", señaló el especialista.


TRATAMIENTOS TRADICIONALES Y NUEVOS

Los cuidados básicos cutáneos de estos pacientes son las cremas hidratantes y emolientes, baños breves con agua templada y jabones neutros, mientras que a los que tienen cierto grado de severidad se sugieren tratamientos tópicos con corticoides de diversa potencia.

Pero cuando el paciente no responde bien se le prescribe una terapia sistémica con inmunodepresores, algunos de los cuales provocan efectos nocivos en enfermedades crónicas.

En el espectro de los últimos medicamentos biológicos se encuentra también la capacidad de regularizar la disfunción del sistema inmunitario mediante una inyección subcutánea cada dos semanas en adultos, que ha demostrado resultados prometedores reduciendo las secuelas físicas y psíquicas, comenta Sarmiento.

"Se fortalece la barrera cutánea y a la vez el sistema inmunitario disminuye la intensidad de la inflamación", concluye. 


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