Muchas personas mayores constatan con preocupación sus pérdidas de memoria o de facultades mentales, al considerarlas como posibles signos del inicio de una demencia que en realidad no padecen, mientras que las deficiencia cognitivas de otras son atribuidas erróneamente durante años a trastornos psicológicos, hasta que finalmente se comprueba que tienen Alzheimer.
Hasta que no salen de dudas, tanto unas como otras continúan preguntándose si sus problemas intelectuales se deben al envejecimiento normal, o a un problema más serio, debatiéndose entre el temor y la necesidad de conocer la respuesta.
Ahora podrán resolver su incertidumbre mediante un test lanzado en EEUU, donde se ofrece en la mayoría de los Estados incluido California, y que ha obtenido la marca CE (CE Mark) de la Unión Europea (UE), y que según su fabricante, es la primera prueba para el Alzheimer basada en sangre llevada al mercado.

PROTEÍNA DELATORA DE LA ENFERMEDAD.
Una de las evidencias orgánicas de esta enfermedad progresiva, que es la causa más común de demencia, consiste en la acumulación en el cerebro de la proteína beta-amiloide, que se agrupa formando placas y parece tener un efecto tóxico en las neuronas y alterar la comunicación entre las células.

Hasta ahora los depósitos cerebrales de esta proteína podían ser detectados mediante una costosa y compleja técnica de diagnóstico por imágenes denominada tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés), que es usada fundamentalmente para el diagnóstico y seguimiento de tumores.

Pero ahora la compañía estadounidense C₂N Diagnostics (www.C₂Ndiagnostics.com) ha lanzado una prueba alternativa al escáner cerebral PET y más económica: un análisis de sangre que detecta la acumulación de beta-amiloide, ayudando a confirmar o descartar un posible Alzheimer, en las primeras fases de la dolencia, cuando los síntomas cognitivos son leves.
El test PrecivityAD mide la concentración en el plasma sanguíneo de dos tipos de partículas amiloides, denominadas 42 y 40 (Aβ42 y Aβ40), y otras formas de una proteína (la apolipoproteína E) que revelan el cociente entre Aβ42 / Aβ40 de un paciente, y si tiene un elemento genético (genotipo ApoE) que aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.

Esta información, derivada de una única muestra de sangre, se combina con una fórmula estadística que incluye la edad de la personas, y cuya puntuación sugiere una probabilidad baja, media o alta de tener una acumulación de amiloide en el cerebro, dando una evidencia significativa de las probabilidades de que la persona sufra (o no) un Alzheimer precoz.