Las fincas abandonadas en el primer cuadro de Culiacán, se han convertido en un problema para las familias que viven en casas contiguas por la generación de fauna nociva.

Una de las viviendas que está por la calle Rodolfo G. Robles entre Cristóbal Colón y Francisco I. Madero, muestra en buenas condiciones únicamante la fachada, ya que no tiene techo y algunas paredes ya fueron derruidas por el tiempo.

Maleza crecida es lo que ha dado paso a que haya ratas, arañas y alacranes. Hasta nidos de avispas se han alojado en el terreno. Plagas que han afectado de forma directa a los vecinos.
