La débil ciberseguridad en América Latina

un estudio reveló que en ocho meses se produjeron más de 677 millones de ciberataques en la zona, o lo que es lo mismo, un ataque a nuestra privacidad cada treinta segundos

Por Ricardo Ryder

La débil ciberseguridad en América Latina

En nuestros días, la mayoría de las tareas que suceden en nuestro entorno se producen o se realizan por dispositivos electrónicos que incorporan cierta tecnología. Al día de hoy, no podemos concebir el mundo sin Internet, y poco a poco vamos adaptando nuestra forma de vida a los beneficios que trae consigo la era digital. 

La gran mayoría de usuarios cuando disponen de tiempo de ocio buscan compartir sus vivencias con sus familias y amigos a través de redes sociales. Si hablamos de gestiones en el día a día como bancarias o de compras, cada persona busca ahorrar tiempo en la realización de las mismas, y esto se consigue en la actualidad usando dispositivos de última generación que eliminan la necesidad de la presencia física del individuo para realizar todo este tipo de acciones.

Cuando compartimos información personal a través de internet, tenemos que asegurarnos de que estos datos serán privados y no se utilizarán con malas finalidades. Pero esto no siempre es así, en especial en determinadas zonas del planeta como Latinoamérica.

Según un estudio realizado por la empresa Kapersky, reveló que en ocho meses se produjeron más de 677 millones de ciberataques en la zona, o lo que es lo mismo, un ataque a nuestra privacidad cada treinta segundos. Sin duda, una alarmante cantidad cuando estamos hablando de robar datos privados.

Está claro que todo delincuente ya sea físico o tecnológico, lo que busca es obtener un máximo beneficio. Los “hackers” inciden en esto también, teniendo dos claros objetivos: los bancos y las plataformas de juegos online. En ambos sectores la información monetaria de cualquier usuario debe estar salvaguarda de estos malhechores, pero esto no siempre ocurre ya que cada vez existen nuevas técnicas para vulnerar esos controles y hacerse con el botín más preciado.

Estas son prácticas generalizadas a nivel global, pero vale la pena incidir en la alarmante escalada de estas infracciones que está sufriendo América del Sur y Central en los últimos años. Estos ladrones del siglo XXI utilizan dos técnicas para conseguir alzarse con el suculento trofeo: el pshising y el cryptojacking. 

El primero de ellos hace referencia a la suplantación de identidad del individuo a través de la red, para así tener vía libre para conseguir todos los datos privados del individuo que se requieran. En cambio, el cryptojacking busca utilizar el dispositivo de un usuario para conseguir monedas electrónicas tras la utilización de la máquina como servidor en la minería de divisas virtuales.

Está claro que con las nuevas tecnologías debemos tener mucha precaución con los datos que compartimos a través de Internet. Debemos tener cuidado, ya que aunque agentes externos certifiquen que están cien por cien seguros en sus dispositivos o bases de datos, esto no siempre es así, ya que existen muchas personas esperando cualquier resquicio en la seguridad para alzarse con todos ellos y crearnos un gran quebradero de cabeza en nuestra vida cotidiana sin comerlo ni beberlo.


Con información de EFE.

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