La Matraca que suena por dentro

Cuando niña, Elizabeth Domínguez de Villa Unión, jamás imaginó que al crecer lograría hacerle frente a la batalla de la ignorancia, a la violencia y al aburrimiento

Por Cecilia Barrón

La Matraca que suena por dentro

Sus pasos por la universidad estuvieron encaminados a la biología marina, allí conoció y se enamoró de su esposo, con quién formó una familia, siendo el hijo de ambos el que le acercó hacia lo que se ha convertido en su propósito de vida.

Elizabeth Domínguez Cota confiesa que a sus 51 años, lo más cercano que ha estado de la biología marina en el ejercicio profesional han sido unos peces de tela que ha diseñado en el interior de su taller, sin embargo aunque desde otro ámbito, su realización como mujer no se ha detenido.

Un día su hijo, le apodó La Matraca, al considerar que 'hacía demasiado ruido' al hablar, el mismo ruido que es equiparable a su energía e iniciativa por emprender. Fue este mismo apodo el que dio pie a toda una marca de bolsas de trapo, artesanías, bisutería, pero también a todo un movimiento por combatir la pereza, el aburrimiento, los anti valores y por empoderar a la mujer, particularmente a las de escasos recursos.


Con su proyecto de vida Elizabeth ha buscado rescatar a niños, niñas y jóvenes de la violencia y las adicciones desde una de las sindicaturas con mayor índice de violencia en los últimos años.

La Matraca ha llevado sus talleres hasta las comunidades rurales del municipio, impartiendo también en la propia sindicatura de Villa Unión donde se establece su lugar de trabajo sobre la calle Jesús Carranza, pero también ha ingresado en el activismo uniéndose a la labor que realiza el Colectivo de Tarahumaras Sinaloenses y solidarizándose a través de sus muñecas de trapo con la población infantil que ha debido enfrentar alguna catástrofe, como la de la depresión 19 E, el huracán Willa y el sismo del 19 de septiembre.

Su aportación al mundo desde su taller no termina ahí, la inquietud y creatividad de La Matraca no conocen de límites, así es como desde hace 10 años ha integrado como material imprescindible en sus diseños artículos de reciclado. Elizabeth se ha ganado el cariño del pueblo que la adoptó oriunda de El Fuerte.

Para los habitantes de Villa U nión, representa no sólo una mujer activista, sino incluso una especie de cronista de la sindicatura, pues desde el portal de su negocio de artesanías y bisutería cuelga todo hecho histórico referente a la localidad, siendo la conexión virtual con villaunienses que han emigrado y se encuentran alejados de su hogar.


Aunque han sido horas y horas las dedicadas a estas labores, para ella se trata de actividades que disfruta. Junto a su familia son ahora el motor que la mueven día a día, pues su voluntad sigue el retumbar de La Matraca que lleva por dentro.


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