Abandonar el hogar de la noche a la mañana, así es emigrar

Jenny de 9 años y su mamá viajan en grupos de migrantes atravesando el estado en autobús y aventones persiguiendo el 'sueño americano'. Son parte de los grupos que esta semana han llegado a Cáritas

Por Cecilia Barrón

Abandonar el hogar de la noche a la mañana, así es emigrar

Apenas tiene 9 años y ya sabe lo que es abandonar de la noche a la mañana su hogar, su cultura y su país, en un intento por rescatar su vida y su futuro.

Jenny se acomoda para desayunar en el comedor de Cáritas la institución que por este día les ha recibido con alimentos y un techo donde pasar la noche en su tránsito por Mazatlán.

La pequeña es parte del segundo grupo de migrantes que ha atravesado el puerto esta semana en una búsqueda por perseguir el 'sueño americano' desde su natal Honduras.


Dentro de la inocencia que cubre su edad, Jenny disfruta de jugar pelota en el camino y asegura que en su mente se mantiene el, sueño de convertirse en médico, pues así como se ha topado algunas manos en su andar que le han brindado ayuda a ella y su madre, ella también desea ayudar.

Para Bennys Romero, madre de Jenny, el panorama es menos optimista y más abrumador, sabe de los obstáculos que tendrá que enfrentar para llegar si quiera a pisar suelo estadounidense sin documentos. Pese a las limitaciones, asegura que voltear atrás no es opción.


En su país en donde se dedicaba al comercio con un establecimiento propio de abarrotes, la pobreza y las extorsiones por parte del crimen organizado terminaron por ser el empujón que les lanzó hacia la travesía, pero de una forma distinta a la acostumbrada.

Bennys y Jenny no llegaron a Sinaloa en tren.

Al igual que ellas, otras cuatro familias más decidieron tomar sus ahorros y partir comprando boletos de autobúses y pidiendo 'aventones', para reducir las probabilidades de ser asaltados en los vagones o perder extremidades y hasta la vida en las vías del ferrocarril.

En su peregrinar, las alternativas de apoyo social cada vez se reducen más, pues cada vez resulta más difícil sostener los centros de apoyo a migrantes.

Cáritas es una de las instituciones que mantiene sus puertas abiertas a los centro y sudamericanos, como parte de uno de sus 14 programas sociales.

El sacerdote, Rafael Martínez Gallardo, fundador y director diocesano de la institución señala que sostener el lugar desde hace casi 30 años se ha convertido en una labor titánica, que requiere de la suma de esfuerzos, agradeciendo el apoyo a la población mazatleca e incluso a la inciativa privada e invitando a que más brazos se sumen a la causa.

Si usted desea, puede apoyar a Cáritas donando en especie, alimentos, agua embotellada, enseres domésticos, de limpieza, ropa, calzado y juguetes en buen estado, medicamentos o bien, apoyando sus eventos, comprando sus productos, así como por medio del bazar que en sus instalaciones de la colonia Francisco Villa se abre al público y con donativos en efectivo, llamando a los teléfonos 917 28 17, 990 04 20 y 133 15 05.


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